| "Petrocaribe
nació bajo la duda"
Puerto La Cruz. Pese a todas las fallas de logística
que rodearon al I Encuentro Energético sobre
Petrocaribe, una virtud debe reconocérsele a
los organizadores del evento: sin duda, fue un acierto
tomar la foto de rigor antes de la compleja segunda
reunión de trabajo de los jefes de Estado y de
Gobierno que asistieron a la cita de Puerto La Cruz.
Para esa hora (alrededor de las 4:30 pm) aún
los participantes podían esbozar una amplia sonrisa,
aunque ya las divergencias habían empezado a
aflorar en la primera sesión donde se discutió
el acuerdo que sentaría las bases de la iniciativa
petrolera diseñada por Caracas para sus vecinos
caribeños.
Apuntador en mano izquierda, el presidente Hugo Chávez
explicó en tono didáctico, láminas
mediante, los alcances y beneficios de este pacto. Con
la excepción del mandatario cubano, Fidel Castro,
quien se permitía interrumpir brevemente a su
homólogo venezolano, los invitados escuchaban
con atención y en silencio la exposición
de la propuesta.
Pero luego del monólogo, los huéspedes
abrieron la boca y lanzaron preguntas que muchos observadores
daban, a estas alturas, como claramente respondidas.
"¿Nuestra participación está
limitada a la compra de combustible? ¿Este acuerdo
nos obliga a tener una suerte de exclusividad con Venezuela?,
porque nosotros también compramos a Trinidad
y Tobago, y Suriname", inquirió Samuel Hinds,
primer ministro de Guyana.
Antes había tomado la palabra el presidente
de República Dominicana, Leonel Fernández,
quien tras apoyar con fervor esta idea destacó
que "sería importante precisar algunos aspectos
del esquema: Petrocaribe funcionará en adición
al acuerdo de San José y el Acuerdo de Cooperación
Energética de Caracas. Imagino que, en algunos
casos, estos pactos se pueden superponer".
Posteriormente, Fernández recomendó fijar
"cuál es la referencia del precio del petróleo
que se tomaría en el mercado internacional",
y recalcó que Petrocaribe serviría para
"consolidar la estabilidad política de la
región".
Empero, los cuestionamientos más contundentes
provinieron del primer ministro de Trinidad y Tobago,
Patrick Manning. "La implicación inmediata
de esto es que los productos de Venezuela tendrán
una ventaja competitiva en relación con los de
mi país. Creo que olvidaron nuestro suministro
y quisiéramos analizar en detalle esta propuesta",
comentó Manning, quien advirtió que "esto
es complicado porque algunas de las instalaciones son
propiedad de las corporaciones multinacionales y no
de los Estados".
Silencio informativo
Con los periodistas encerrados en un salón donde,
presuntamente, se llevaría a cabo una rueda de
prensa que jamás sucedió, avanzó
la segunda sesión de trabajo que pudo ser cubierta
gracias a una pequeña pantalla plana ubicada
en el lugar, que funcionó hasta que "sorpresivamente"
la reunión salió del aire.
En ese instante, la polémica subía de
tono entre las delegaciones y Chávez admitía
las diferencias que afectaban la unidad de criterios.
Mientras, en los pasillos corría un rumor afirmando
que Guyana, Trinidad y Tobago, Santa Lucía, Barbados
y Bahamas no suscribirían el documento.
"El problema es que este papel no fue negociado
y conversado por todos, sino que fue puesto por Venezuela,
sin recibir mayores observaciones del resto", argumentaba
un representante de una comitiva extranjera para justificar
la incomodidad de ciertos dignatarios de la zona.
No obstante, al final sólo Trinidad y Tobago
y Barbados (este último supuestamente por solidaridad
con el primero) se abstuvieron de rubricar el Acuerdo
de Cooperación Energética Petrocaribe.
Una fuente aseveró que en la determinación
de Puerto España habría pesado, además
de lo manifestado por Manning, "su rechazo a la
mención de la Alternativa Bolivariana de las
Américas (ALBA)". Oficialmente se diría
que "solicitó prórroga para evaluar
su adhesión al convenio".
Los otros 14 sí aplaudieron con fervor la aparición
de Petrocaribe; sin embargo, llamó la atención
que la encargada de Protocolo que leyó un extracto
del papel firmado por estas naciones no hizo referencia
al ALBA, a pesar de que el convenio oficial incluye
este término en su apartado inicial y le dedica
su segundo capítulo al denominado "Fondo
ALBA-Caribe para el desarrollo económico y social".
La suspensión de la rueda de prensa que estaba
en agenda causó suspicacias entre los comunicadores
que sufrieron este evento y a sus organizadores, que
complicaron la labor reporteril.
"Realmente, aquí lo que se dio fue un paso
muy pequeño, todavía falta mucho por andar
y estamos lejos del objetivo final", admitió
sin disimular su frustración un miembro del grupo
venezolano, minutos después de que la muchacha
del Protocolo anunciara con bombos y platillos: "surge
indeteniblemente (sic) Petrocaribe".
Los beneficios
Un financiamiento más laxo que el acuerdo energético
de Caracas, pagaderos a un máximo de 25 años
y financiamiento de hasta 50% de la factura energética,
será el alcance de Petrocaribe, según
la propuesta presentada por el presidente Hugo Chávez.
El jefe de Estado también impulsó la
creación del Fondo ALBA-Caribe, para el cual
dijo aportaría 50 millones de dólares.
En la mesa redonda, Chávez explicó que
el porcentaje del financiamiento a largo plazo dependerá
del precio del petróleo, para ello manejó
escenarios de 15 a 100 dólares el barril de crudo.
"Como ya los precios pasaron la barrera de los
40 dólares, hemos decidido en este convenio que
proponemos extender esa escala (del acuerdo de Caracas)".
"Si el precio sube a 50 dólares se incrementaría
a 40% el financiamiento y en la hipótesis que
no quisiera imaginarla, pero como en algunos escenarios
existe, me atrevo a traerla aquí. Si por alguna
razón el precio del barril sobrepasara los 100
dólares ¡Dios no lo quiera!, ofreceríamos
financiamiento de 50% de la factura petrolera a los
países signatarios. Además el período
de gracia lo extenderíamos de 1 hasta 2 años
en este convenio", puntualizó el mandatario
nacional, quien al percatarse que algunos porcentajes
estaban errados en la tabla que leía, fue ayudado
por su homólogo cubano, Fidel Castro.
Destacó que el Pacto de San José y el
convenio Energético de Caracas, según
el "plan estratégico, lleva implícita
la articulación de todos esos convenios y la
unificación en la iniciativa Petrocaribe".
Chávez precisó que "independiente
de cualquier nivel de precio (del petróleo) en
el convenio de Petrocaribe estamos dispuestos a extender
a dos años de gracia el período previsto"
para la cancelación de la factura.
Al referirse al financiamiento a corto plazo "pasaríamos
de 30 a 90 días el pago correspondiente de la
factura. En cuanto al pago diferido se mantendrá
las mismas bases del acuerdo de Caracas, 17 años,
incluyendo los 2 de gracia, mientras el precio se mantenga
por debajo de 40 dólares". Aclaró
que si el precio del crudo supera esta cifra "el
período de pago se extenderá a 25 años,
incluyendo los dos de gracias y el interés no
sería de 2%, sino bajaría a 1%".
Para el pago diferido, según el convenio, Venezuela
está dispuesta a aceptar bienes y servicios y,
en casos especiales, precios preferenciales".
Petrocaribe funcionaría _según la propuesta
presidencial_ a través de un Consejo Ministerial,
conformado por los ministros de Energía y Petróleo
o sus similares de cada país. A su vez tendría
una Secretaría Ejecutiva, presidida por el titular
venezolano. "Se reuniría obligatoriamente
una vez al año.
"Y el que falle pudiera ser retirado de la organización.
¡No!, ¡no!, yo no puedo ir. ¡No!,
hay que ponerle a esto seriedad y formalidad",
advirtió.
Explicó que en el marco de la Alternativa Bolivariana
para las Américas (ALBA), su contrapropuesta
al Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA),
propuso la creación de ALBA_Caribe, para el funcionamiento
de Petrocaribe. Sin mayores detalles adelantó
que el fondo se alimentaría "de algunos
aportes de instrumento financiero y no-financiero",
así como de un porcentaje a convenir del suministro
petrolero que Venezuela otorgue a cada nación
caribeña.
Reiteró que a través de PDVCaribe será
transportado "sin intermediación" el
petróleo y sus derivados. "Los fletes que
resulten de estas operaciones se cobrarán al
costo". La nueva filial de Pdvsa organizará
una red de buques y almacenaje "incluyendo, donde
sea posible, capacidad de refinación y distribución".
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